Mis pretensiones a la hora de diseñar los diferentes modelos de acciones formativas fueron, básicamente:
Que fueran eminentemente prácticas. Creo que el verdadero objetivo de la formación no consiste en transmitir conocimientos sino en provocar acciones, y si no tenemos en cuenta a las personas que tienen que aplicar los conocimientos, y no utilizamos un lenguaje sencillo y práctico, las personas lo ven demasiado complicado y ¡no actúan!
Que se tratara de acciones "abiertas". Válidas tanto para un profesional de alto nivel como para una persona que se acaba de iniciar. Esto se ha conseguido gracias a que, en lugar de decirles a las personas lo que tienen que hacer, se les enseña qué tienen que tener en cuenta para tomar las decisiones más adecuadas.
La experiencia me ha demostrado que las cosas cortas, sencillas y con un alto contenido, son las que mejor funcionan.
Método de Ventas:
Una gran parte de las empresas no tienen establecido un Método de Ventas y, de aquellas que sí lo tienen, una parte importante no lo utilizan. Por lo tanto, el porcentaje de empresas que tienen un método y lo aplican, queda claramente mermado.
¡Imagina la penetración de ventas que puede alcanzar tu equipo comercial en tu mercado si implantamos un método de trabajo y optimizamos tus herramientas!
Desde la experiencia he podido desarrollar mi propio método. Un sistema de gestión y, a su vez, un método de control.
Método de Mejora Personal y Profesional:
Los mercados están llenos de productos parecidos cuando no iguales. Las Empresas se afanan cada día más en dar un buen servicio porque saben que si no lo hacen, desaparecerán. Los mercados, cada vez son más competitivos y cada vez cobran más relevancia las personas como elemento diferencial. Sin embargo, la mayoría de las personas espera que las cosas mejoren pero ellos no hacen nada al respecto, cuando la respuesta es tremendamente sencilla: "Si quieres que las cosas mejoren... Tú tendrás que mejorar", de lo contrario no mejorarán, al menos para ti.